Me gustan mucho los humanos y disfruto estar acompañado. Tengo buena sonrisa y experiencia suficiente para saber que un rato en buena compañía siempre es un gran plan.
Con los humanos puedo ser tímido al principio. Solo necesito paciencia y un poquito de tiempo para sentirme cómodo. Mientras tanto, mi sonrisa hace buena parte del trabajo.
Jugar es de mis cosas favoritas y yo lo hago con mucha emoción. Me encanta moverme, gastar energía y volver por otra ronda. También puedo convivir con niños, así que si tu idea de un buen día incluye diversión y actividad, probablemente nos entendamos muy bien.
Soy alegre, atento y tengo un lado cuidador que se toma muy en serio a los suyos. Me siento mejor en un hogar de adultos y con alguien que pueda darme guía y respetar mis espacios. Cuando estoy tranquilo y seguro, puedo dedicarme a lo mejor: disfrutar y compartir contigo.
Soy alegre y creo que mi sonrisa ya te dio una pista. También valoro mucho mi espacio y me siento mejor cuando puedo disfrutarlo con tranquilidad. Con cariño, rutinas claras y respeto por mis tiempos, tengo mucho de mí para compartir.
Disfruto especialmente la compañía adulta y los ambientes relajados. Un hogar de adultos, con rutinas tranquilas y buenos ratos juntos, suena bastante parecido a mi plan ideal.
Me gusta observar primero y tomarme mi tiempo para entrar en confianza. No necesito ser el alma de la fiesta: voy a mi ritmo y, cuando me siento cómodo, dejo que conozcas poquito a poquito todo mi encanto.
Con las personas soy muy noble y también puedo convivir con niños. Con otros perritos me siento mejor cuando podemos conocernos con calma y cada quien tiene su espacio. Cariño tengo de sobra, solo me gusta que todo fluya a buen ritmo.
En las fotos puedo parecer muy seria, pero basta conocerme para descubrir mi lado más noble. Tengo mirada importante, corazón suave y una presencia que se hace querer.
Me gusta llevar la vida con calma, especialmente cuando conozco a otros animalitos tranquilos. Primero nos damos nuestro tiempo, vemos qué tal nos sentimos y, cuando todo fluye, hasta podemos hablar de compartir el sillón.